viernes, 13 de enero de 2012

Habláme


Escucha mis palabras,
esperando me comprendas,
mi corazón no se equivoca
pues cada que te nombra
recuerda tu voz.

Háblame en cuanto puedas
dime lo que quieras,
que mis oídos esperan
escucharte de verdad,
pues solo recuerdo tu voz
cuando te nombro, y no estás.

Háblame desde lejos,
de cerca es mejor,
pues al escucharte
mueves mis pensamientos
y alegras mi corazón.

Háblame despacio
si gritas mejor,
para recordar que te tengo,
recordarte mi amor.

Recuerdo cuando niños
platicábamos del sol,
me decías lo brillante
que era mi rostro,
y como no lo iba a ser
si contento me tenías
cada vez que me hablabas
despacio y con el corazón.

Háblame tan siquiera
para escuchar tu voz,
háblame quedito
aquí, al oído,
despacito...

Sonriente me tienes
cada vez que te escucho,
sonriente me voy
caminando por las calles,
recordando tu voz.

Háblame, háblame despacio,
que hoy, deseo escucharte,
aunque se que no estás
que te has ido ya,
háblame al oído,
en los sueños que he tenido,
para recordarte como eras,
para adorarte más, amor.

Háblame al oído,
para que tu voz
no quede en el olvido,
para recordarte siempre,
recordarte mi amor.

Sonriendo me tendrías,
alegre estará mi corazón,
si al menos una vez
te escuchara nuevamente.

Aunque sé que te has ido,
y que no volverás,
al menos en este mundo,
tu voz en mi no se olvidará.

Háblame, ¡háblame ya!
que ansioso me tienes,
que deseo escucharte,
pero se, se que tu ya no estás...

¡que te has ido, y jamás volverás!

Fidel Cantú

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